2011-04-04
El Centro de Documentación, nuevo instrumento para la reconstruir nuestra memoria colectiva
Euskal Memoria sigue avanzando en los compromisos que adquirió al comenzar su andadura. El proyecto del Centro de Documentación Permanente está ya en marcha, iniciando el camino que nos llevará a tener clasificados y digitalizados todos los documentos, imágenes, datos... que den testimonio de nuestro pasado y que vamos recogiendo desde que comenzamos la labor de dotar de instrumentos a la reconstruccion de nuestra memoria colectiva.
l Centro, situado en el barrio Egia de Donostia, comienza con el objetivo no tanto de guardar, sino de poner a disposición del que lo necesite, lo que entre tod@s vamos recopilando y digitalizando. Este espacio quiere ser, por lo tanto, un modo de compartirlo. El primer tema que, pueblo a pueblo, ha ido desarrollando Euskal Memoria es el que ha tenido su reflejo en “No les bastó Gernika”, la recopilación de las consecuencias de la represión de las últimas 5 décadas. Mucho de lo recabado ha sido publicado en el libro, pero es sólo una parte de los elementos que muestran esa realidad. Hemos comenzado digitalizando y clasificando todo este material, también el que este año estamos recogiendo sobre las primeras décadas del Franquismo, sean documentos, sean fotografías, sean testimonios... y seguiremos haciéndolo con todas las aportaciones que, sin duda, estos capítulos de nuestro pasado requieren, pues esta reconstrucción sólo puede ser colectiva.
Recoger y difundir. En estas dos direcciones trabajará Euskal Memoria, y el Centro de Documentación nace con esa vocación, y esta web como herramienta para ayudar a ese objetivo. En mano de tod@s está que sean instrumentos colectivos.
La importancia de la memoria, y el compromiso
iñaki Egaña, presidente de la Fundación Euskal Memoria, ha subrayado precisamente la importancia de recuperar nuestra memoria colectiva, al presentar el Centro de Documentacioń. “Tiene una importancia también política. El futuro de un país se construye con el pasado y el presente. Precisamente, si parte de ese pasado se nos hurta, el futuro puede ser condicionado. Sobre todo para el inocente colectivo de la nuevas generaciones”.
En esa línea ha mencionado el ataque de varios medios a la existencia de Euskal Memoria: “Quieren que seamos como ellos desean, quieren marcar su terreno y también el nuestro”. En ese sentido, se ha referido a la batalla de la memoria: “ La memoria es uno de los posos que nuestro pueblo transmite a las generaciones que están por llegar y, en ese tránsito, la tarea no deja de ser casi obligada. Sin pretenderlo, el acopio de la memoria se ha convertido en un frente de batalla, en el que los enemigos clásicos han utilizado todo tipo de tretas. La memoria, sin embargo, es nuestro patrimonio”.
El presidente de Euskal Memoria ha querido dejar de lado cualquier afán victimista, “aunque las diferencias entre unas y otra víctimas, ahora que ese término parece estar en boga, han sido clasificadas en función de intereses políticos, de forma notoria. Sin embargo, el quid de la cuestión se centra en el reconocimiento social, convertido en arma arrojadiza. La víctimas de nuestro pueblo han tenido ese reconocimiento social del que hoy adolecen otras. En cambio, ni verdad, ni justicia, ni reparación, las claves internacionales para reparar a las víctimas, han servido para las causados por los estados, ni siquiera para las del Franquismo”.
Recordando a los muertos en ejecuciones extrajudiciales, ametrallados en controles, accidentados en la dispersión..., torturados, heridos... durante el Franquismo y en la últimas décadas, ha mostrado su deseo de que “ proyectos ya en marcha auspiciados por Euskal Memoria Fundazioa sirvan precisamente para denunciar, recuperar a los nuestros y, sobre todo, para transmitir lo que hemos conocido a las generaciones que llegarán. Cárcel, presos, exilio, tortura... y también compromiso. Compromiso para lograr una Euskal Merria libre donde, entre tantas cosas pendientes, la memoria tenga el lugar que le corresponde”.